lunes, 30 de marzo de 2015

Bobby y el cementerio de Greyfriars


La leyenda trata de un vigilante que trabajaba vigilando el cementerio.
El vigilante llamado John, para no aburrirse por las largas noches se compró un perro, lo llamó Bobby. El vigilante murió y Bobby se quedó durante 14 años vigilando la tumba de su dueño. Los vecinos de alrededor le alimentaron con agua y comida. Cuando Bobby murió el gobierno no dejó que lo enterraron dentro del cementerio y lo enterraron fuera, al lado de la puerta. A Bobby le hicieron un monumento... y así hasta el día de hoy. Los vecinos de alrrededor también dicen que en el cementerio ocurren cosas muy raras...

Carlos IV

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